viernes, 28 de septiembre de 2007

Vida en las Salitreras


"Aunque escuche y entristezcacon la suave melodía de los violines,mi corazón sigue latiendo al norteentre la arena y el mar;salitreras olvidadas con castigos,que muerden la historia con silencio;de sus heridas abiertas con el vientofluyen siluetas de un heroico tiempo,cubiertas con el polvo del sol,bañadas con la imagen de la luna,que sonríe parapetada entre siluetasde hombres gloriosos de un heroico tiempo."


Solo quedan los recuerdos de un estilo de vida que desaparece junto a los últimos pampinos nacidos y crecidos en mas de las 300 oficinas salitreras, fueron mas de 40 años de duro trabajo que sus manos labraron, sudor, sangre e ilusiones de todos aquellos obreros llamados por las anunciadas riquezas del norte.
Generaciones enteras estuvieron marcadas con este estilo de vida y los recuerdos que se han rescatado hablan de vivencias de un enorme contraste.
Para introducirnos y conocer como fue realmente la vida en las oficinas salitreras debemos remontarnos hacia 1880.

Chile triunfó en la guerra del pacífico y son incorporadas a nuestro territorio las provincias de Tarapacá y Antofagasta, con estas los yacimientos salitreros de enorme extensión que se encontraban en la zona, proporcionando a nuestro país una fuente de riquezas grandiosa, que haría de Chile el principal productor mundial de este abono natural.

Terminando el conflicto del pacífico Chile decidió privatizar todas las salitreras, es en este momento que algunos de los particulares se adueñaron de una gran parte de ellas, tenemos como ejemplo el inglés Jhon North. Se sabe que gran cantidad de los propietarios de salitreras eran extranjeros, y algunos ni siquiera pisaron tierra chilena y controlaban la producción de salitre desde el extranjero.
La extracción del salitre requería de una gran cantidad de mano de obra, entonces, como mencionamos antes, miles de familias viajaron hacia el norte en busca de nuevas oportunidades y un empleo estable.


En la pampa

Los campamentos mineros estaban situados en la cercanía de los yacimientos, bastaba observar para darse cuenta si quienes habitaban las viviendas pertenecían al personal superior (patrones y profesionales) o a al grupo obreros. El grupo oligárquico gozaba de toda comodidad. Vivían en habitaciones confortables dotadas de todo aquello que es imprescindible para satisfacer sus necesidades y llevar una vida digna, además contaban con lujos que no se ni siquiera se encontraban en otras ciudades, en cambio para el obrero, era todo diferente. Los conventillos apenas cumplían con las necesidades básicas, los ranchos estaban construidos de material ligero que no protegía a sus moradores de las extremas condiciones del desierto y además, albergaban a un gran numero de personas, no era extraño encontrar que en una pieza convivía mas de una familia, tomando en cuenta esto, fueron casi inevitables todas las enfermedades, pestes y parásitos que afectaron a los que habitaban en estas piezas, principalmente a los niños, producto del hacinamiento y las precarias condiciones de higiene, pues, ni la salud ni la educación fueron prioridad en las oficinas salitreras para la clase obrera, evidentemente, estos servicios si estaban a deposición para el grupo oligárquico.

Las jornadas laborales para los trabajadores se extendían más de 10 horas diarias todos los días de la semana. El trabajo era duro y sacrificado, en algunas faenas, casi cruel y luego de todo este esfuerzo sobre humano tras 4, 5 o mas semanas de ardua labor, obtenían como pago, fichas, diferentes en cada oficina, confeccionadas de tela, madera o metal, que alcanzaban apenas para un kilo de pan, un litro de agua o una determinada cantidad de azúcar. Estas solo tenían valor en las respectivas pulperías de cada oficina, impidiendo al obrero la administración libre de su paga.
Toda oficina contaba con una pulpería, en esta se vendía de todo, y debido al gran movimiento de extranjeros había incluso productos que no se conocían dentro del país. Este local abría a las 5 de la mañana para atender a la población minera que iniciaba a las 6 su trabajo en las calicheras, pero mucha gente no solo acudía a comprar a estos grandes establecimientos pues las pulperías se convirtieron en un verdadero centro social de reunión.

Las oficinas salitreras mas grandes contaban con lugares de esparcimiento y entretención, instalaciones como canchas de tenis, clubes sociales, elegantes salones de billar, hasta piscinas, algunas también poseían teatro, bibliotecas, escuelas, hospitales. Claramente todos estos recintos eran utilizados por las personas pertenecientes a la oligarquía, que tenían vínculos cercanos con los dueños por los administradores de las salitreras, en cambio para la clase obrera los recintos de entretención y reunión eran cantinas, recobas y las sedes sindicales.

Las mujeres se desempeñaban como costureras y lavanderas entre otros empleos, también atendían a la gente en casa más acomodadas, la prostitución fue otra manera obtener el sustento en las épocas más difíciles. También los niños tuvieron que a temprana edad, comenzar con las pesadas labores en las calicheras, para poder ayudar y aportar en sus hogares.
En la pampa, nuestro norte, se vivieron por separado, en una misma época, dos realidades completamente diferentes; todo el flujo de desarrollo generado por el salitre provoco grandes ingresos para el país y para quienes estaban a cargo de estas empresas, pronto, en el antes árido desierto, empezó a surgir con rapidez el desarrollo, en el transporte y las comunicaciones por ejemplo, esto representó para todos aquellos involucrados con las oficinas salitreras grandes ganancias y una agradable vida en la pampa que contaba con todo aquello que existía en las ciudades y mas. Sin embargo esta realidad toco solo a aquellos que pertenecían al alto orden dentro de las oficinas, los representantes de aquellos accionistas extranjeros, los dueños y personal técnico profesional de las salitreras, por otra parte, se encuentran todos aquellos que hicieron posible la extracción del preciado oro blanco, todos aquellos obreros que migraron desde diferentes puntos del país junto a sus familias hacia el norte, con la promesa y esperanza de encontrar una mejor calidad de vida. Lamentablemente las leyes y derechos que resguardan y defiende al trabajador no se habían creado, hasta 1.906, hecho que llevo, en estas circunstancias, a terribles injusticias y abuso contra el obrero, el miserable pago en fichas, las extensas oras de trabajo y en las condiciones que trabajaban, el alza de los artículos imprescindibles, los despidos, en fin, todas aquellas injusticias que en algún momentos el proletariado saco a voz la que trato de apagarse mediante las armas, reivindicaciones que terminaron con muerte innecesaria a manos de quienes tenían el poder.